lunes, 7 de enero de 2013

Paisajes y Paisanajes de Monroy en pinturas


 Jesús Simón Pizarro nació en Monroy (Cáceres). Reside en Alhaurín de la Torre (Málaga). Estudió en Madrid, Valencia, Sevilla y Málaga. Es Diplomado en Magisterio y Licenciado en Biología por la Universidad de Málaga. Trabaja como profesor de Ciencias Naturales en el Instituto "Fuente Lucena" de Alhaurín el Grande (Málaga). Comenzó a pintar por afición en 1994. Tras un período de aprendizaje, depuró su técnica realista y en la actualidad abarca todos los temas: paisajes, bodegones, retratos, carteles. 
De 1998 a 2003, imparte clases de dibujo y pintura en su propio estudio. 
Ha realizado numerosas exposiciones individuales y        colectivas. 




                                                   Vista del castillo (óleo sobre lienzo)


                                                Iglesia de Santa Catalina con bodegón



                                                                     Campanario con Monroy al fondo

                             Jesús Símón Gómez (Padre del pintor)

martes, 25 de diciembre de 2012

NUNCA MÁS NIÑOS DESCALZOS

El poeta Rafael Alberti, escribió en 1933:

"Los niños de Extremadura
van descalzos. 
Quién les robó los zapatos? 
Les hiere el calor y el frío. 
¿Quién les robó los vestidos?
 La lluvia 
Les moja el sueño y la cama. 
¿Quién les derribó la casa? 
 No saben los nombres de las estrellas.  
¿Quién les cerró las escuelas?  
Los niños de Extremadura 
son serios.  
¿Quién fue el ladrón de sus juegos?" 


Esta poesía, consideraciones políticas aparte, era la triste situación de muchos niños extremeños, niños tristes y oscuros condenados a malvivir y a trabajar en condiciones miserables.

Afortunadamente en 1985 la visión que daba Alberti de Extremadura era muy distinta:

«Paz a España, paz segura.  
Canten abiertos los campos 
dichosos de Extremadura. 
Lean los niños, las flores,  
y entre las negras encinas 
todos los trabajadores. 
¡Lejos tanta noche oscura! 
¡Para siempre en primavera,
la tierra de Extremadura!». 

Esperemos que la tan cacareada crisis y sus  recortes no nos lleven a situaciones pasadas. Luchemos para que los niños, todos los niños del mundo,  no vayan  descalzos y se aprendan el nombre de las estrellas.

¡FELIZ NAVIDAD!  

sábado, 15 de diciembre de 2012

LA ASOCIACIÓN CULTURAL EL BEZUDO CON VICTOR CHAMORRO


Nos comunica nuestro Presidente, Juan Vicente Rosado, que ha fallecido, Tere,  la mujer de Víctor Chamorro,  en nombre de la Asociación Cultural El Bezudo queremos expresarle nuestro más sentido pésame a nuestro ilustre paisano.

Desde aquí queremos resaltar la generosidad de Víctor  con nuestra Asociación ya que en dos ocasiones ha tenido la deferencia de acompañarnos con su sabiduría y  saber estar en sendas Semanas Culturales.

Víctor Chamorro nació en Monroy en 1939, cuando su padre ejercía de  Secretario del Ayuntamiento, aunque, su pueblo de adopción es Hervás donde ha pasado la mayor parte de su tiempo.

Licenciado en Derecho, se dedicó a la enseñanza en el Colegio Libre Adoptado de Hervás y en el Colegio Destino de Madrid

En 2012 le ha sido  concedida la Medalla de Extremadura. Por ser el escritor extremeño con mas obras publicadas.

Finalista del premio Planeta por dos veces en 1963 y 1964, del  Nadal, del Alfaguara, del Ateneo de Sevilla, del Blasco Ibáñez entre otros.

Con La Venganza de las ratas gana el premio Urriza, con El Seguro gana el Ateneo Jovellanos 1968 de novela corta, con las Verdades del Barquero gana el Café Gijón  2002.

Escritor muy comprometido con Extremadura, a la que dedica una mirada compasiva, sobre todos con los más humildes que, por cierto, han sido muchos  a lo largo de su  historia. Tiene varias obras dedicadas a ella: Las Hurdes tierra sin tierra, Sin Raíces, Guía Secreta de Extremadura, Extremadura, Afán de miseria, Por Cáceres de Trecho en Trecho, Historia de Extremadura (8 Tomos), Érase una vez Extremadura.

De  una interesante entrevista realizada a Víctor Chamorro por Andrés Fernández para la RepúblicaCutural.es,  resaltamos lo siguiente:

La Iglesia quiso justificar su enorme riqueza, que no solamente proviene de la tierra, también del diezmo, de las primicias y de las bulas. Para legitimarlo echa mano de poetas o de grandes pensadores, como Donoso Cortés, del que se puede decir que allí donde hubo una revolución nazi o fascista, el libro de cabecera del tirano eran sus obras completas. Si en siglo XVII, en la primera reforma agraria que se hizo en Europa, Pedro de Valencia dice que la tierra se le ha de dar al que no la tuviere, en el XIX o XX Donoso Cortés dice que la tierra, que por sí es eterna, solamente puede ser objeto de propiedad de apellidos nobiliarios o de la Iglesia que nunca pasan. La Iglesia echa mano de estos pele mandamos para justificar algo injustificable, y es que permitió que Extremadura fuese un gueto durante siglos y que se hiciese un genocidio programado.

 Una de las cosas que más le han avergonzado a Castilla, Extremadura y Andalucía es el hambre, el subdesarrollo, recordar de dónde se ha venido. La gente que más hambre padeció, que más paludismo padeció y que más penurias padeció, son los que más se han avergonzado de sus antecedentes, y que los han incorporado como complejo de inferioridad histórico y regional. Lo que menos quiere un emigrante es que se le hable del hambre que se vivió en Extremadura y de las ocupaciones de tierra que se intentaron para remediar la situación económica. No, eso fingen que no ha pasado, que ellos se fueron, por el motivo que fuese, pero no porque eran fugitivos del hambre y de la enfermedad.

La única cultura que recibió el pueblo en Extremadura a lo largo de los siglos, y que se mantiene, es la cultura religiosa elementalísima, la Biblia para párvulos. Toda la historia de Extremadura es la historia entre dos discursos, el discurso hasta la II República de bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra después de muertos, las dehesas celestiales; y el discurso opuesto, el de los maestros de la II República y de las casas del pueblo de bienaventurados los que seáis bravos y queráis ocupar, aunque sea violentamente, un trozo de tierra que os fue expropiada y que no sea de arriba sino de abajo, y arable, y pisable. Son los dos discursos, el Catecismo del padre Ripalda y del padre Astete, y el discurso que propicia las ocupaciones de tierra, el discurso marxista: la tierra para el que la trabaja; la tierra de nadie los frutos de todos; a desalambrar, a desamblar; y a ocupar.

Fue ese el gran logro de la II República, el implementar la figura del maestro?

Totalmente. Estamos hablando del maestro de cabecera, del maestro machadiano, el maestro que empezó siendo maestro, en el mismo turno, de niños y de señores de 30, 50 ó 60 años. Ahí se mezclaban todos, porque no había más que un pequeño local en las casas del pueblo.

Los maestros de la República eran todos excepcionales y provenían todos del anarquismo o del socialismo, y el pueblo los llegó a querer mucho porque eran los primeros maestros que habían tenido. Desde que nace Extremadura hasta la II República nunca hubo maestros, porque la poca enseñanza que hubo fue de colegios religiosos de superlujo para los hijos de las élites adineradas. Los únicos maestros que tuvo el pueblo fueron los curas, que desde la sacristía y los púlpitos impartieron el discurso que hemos dicho de la resignación, de la vida como un castigo, del tránsito que era cumplir con la pena adánica que habíamos heredado. Luego vienen los maestros republicanos y le dicen al pueblo que os han engañado, sois seres humanos, tenéis derecho a otra vida, a que vuestros hijos coman, a que tengan médicos… El pueblo sintió que estos maestros no les engañaban y se sintieron engañados con los maestros anteriores. Ahí la Iglesia perdió absolutamente toda su clientela.

lunes, 3 de diciembre de 2012

ESCRITORES Y OLORES

Casi todos tenemos olores que nos evocan situaciones pasadas, casi siempre, placenteras. Olores  de la infancia perdida para siempre:

Las inolvidables vísperas de fiestas con sus olores a jara en el horno encendida aromatizando los dulces bizcochos, las humildes perrunillas y  las sencillas, pero excelsas, madalenas.

El olor del aire perfumado por el heno recién segado. 

El olor que la caliente tierra desprende cuando cae la lluvia de las tormentas de verano.
El escritor Andrés Trapiello nos cuenta que entre sus olores favoritos están el de las afiladuras de los lápices, a las que llama faralaes, con ese olor a cedro y a infancia.


A comentaristas de su blog, les gusta el olor a humo de leña,  a tinta china del plumier de la infancia, el olor a goma de borrar.




Pío Baroja decía que le encantaba el olor a fuego, el olor a leña quemada, el olor que desprendía el romero y la higuera al quemarse.

Y contaba lo que le sugerían los olores. El olor a nardo le recordaba las calles de Madrid de cuando era estudiante, le daba la impresión de algo femenino y sensual. El olor a azafrán, lo asociaba a unas  calles estrechas de Valencia. El olor del espliego, a las callejuelas de Madrid y el brasero de las porterías. El olor de la jara de las panaderías, a una mañana de un pueblo de la Vera de Plasencia.


viernes, 23 de noviembre de 2012

EXTREMEÑO ESTRELLADO



Ayer se fallaron los premios Michelín para la península Ibérica, Quique Dacosta, cocinero nacido en 1972 en Jarandilla de la Vera, Cáceres, ha entrado en el olimpo de la restauración mundial, ha obtenido el máximo galardón: las míticas tres estrellas Michelín.
Actualmente en España sólo hay siete restaurantes catalogados con la máxima distinción de tres estrellas.
Atrio sigue, un año más, entre los mejores y conserva sus dos estrellas.
Quique Dacosta a los 14 años viajó a Denia para encontrarse con su madre, donde reside  y desarrolla su arte en los fogones, en el Quique Dacosta Restaurante fundado en 1981.
En  Madrid Fusion se hacen eco del sobrenombre que se le adjudica desde las publicaciones Francesas a Quique Dacosta: “Si en Francia le han llamado el brujo, por algo será. Cocinero cerebral y sensible que ha conseguido trazar su propia evolución hacia la cima de la cocina española, basándose en una interpretación personal de los conceptos que marcan la inspiración culinaria. Sus platos emocionan y sorprenden. Su figura no hace sino acrecentarse día tras día. Un "crack" que sigue en ascenso”
Quique Dacosta, ver su blog, donde reproduce la siguiente entrevista en el Magazine:

Se crió con dos madres. La que lo parió con sólo 14 años –un amor furtivo que despertó en el patio del colegio. El padre tenía 15 años– y la abuela, con quien se fue a vivir porque a la otra le faltaban manos para atenderlo a él y al llorón del hermano pequeño, que llegó poco después-

Recuerda Dacosta que estuvo bien crecer en ese universo femenino. La abuela, la madre, las dos tías. Y que la figura de su abuelo, que a él lo adoraba aunque le exigía mucho, fue también crucial. Cuenta que su madre tuvo la valentía de dejar Jarandilla de la Vera, el pueblo extremeño donde nacieron, y empezar una nueva vida. “Primero se fue a trabajar a Madrid y luego a Dénia”. Hasta allí se marchó Quique Dacosta con 14 añitos, la misma edad en que su madre lo tuvo a él.

Dejó atrás el mundo de los abuelos, un montón de recuerdos –siempre en torno a una mesa, ya fuera rajando aceitunas, cosiendo pimientos o desmenuzando el pan para preparar las migas–. “Mi madre empezó a ejercer más de madre cuando me fui con ella a Dénia. Intentó por todos los medios que olvidara la idea de hacerme cocinero, porque ella trabajaba en el mundo de la hostelería y sabía lo duro que era. Pero no hubo manera. Y es que esa vocación, como la de los futbolistas o los toreros, asoma muy temprano”.

Todas las mujeres que yo he conocido han sido fuertes. Y también en el aspecto físico. Que no me hablen a mí de que las mujeres no tienen fuerza.  En el establecimiento que Quique Dacosta  acaba de abrir en Valencia mandan las mujeres, y no conozco otro equipo tan eficiente; es el único modelo de equipo que exportaría adonde fuera”. 

Cree haber aprendido del mundo femenino la prudencia, la sensibilidad, la capacidad reflexiva y analítica. “Tal vez es que yo he sido muy impulsivo”. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

MENTIRAS VERDADERAS


Rafael Sánchez Ferlosio, Roma 1927, estudió el bachillerato en Villafranca de los Barros, lo hizo interno en un colegio de los jesuitas. 

Hijo de Rafael Sánchez Maza, fue en éste en quien se inspiró Javier Cercas para escribir su famosa  novela Soldados de Salamina. 

Su padre heredó una casa en Coria en donde Rafael Sánchez Ferlosio ha pasado grandes temporadas.

Escritor lúcido, brillante, irreductible, premio Cervantes, él se denomina como filósofo de campanario, muy poco viajero, más de pueblo que de ciudad. 

Su primer libro publicado en 1952 Industrias y andanzas de Alfanhuí,  en su dedicatoria lo define  como una historia castellana llena de mentiras verdaderas. Pero es también, en parte, una historia extremeña,  Alfanhuí viene a Extremadura, concretamente a Moraleja dónde vive su abuela.

Del capítulo X titulado: DE CÓMO ALFANHUÍ SE DESPIDÍO DE SU ABUELA Y VOLVIO A CASTILLA, extracto lo siguiente:

"Alfanhuí se calzó las alpargatas de caminante  y partió sus dineros con la abuela:

¡Adiós, abuela Ramona!

Alfanhuí tenía ahora el verano y el camino delante de sus ojos y pasó las montañas hacia el norte, a Castilla otra vez. Los caminos estaban poblados de pájaros y de caminantes. De los primeros segadores que bajaban del norte, a las cebadas tempranas; de carros de bueyes o de mulos, que paraban en los mesones de la carretera con sus cargas de carbón de encina o de alcornoque. ....

Los carboneros eran tímidos y cortos para contestar y, por andar con lo negro y porque nadie le robaba su mercancía,  se sentían menos que ningún hombre. Formaban en los mesones un grupo oscuro en un rincón, o si había otros caminantes, se salían al sereno a fumar y a mirar la luna sobre la carretera. Las mesoneras echaban el vino con desprecio, porque en el verano todos los pobretones andan sueltos por los caminos. Tampoco los segadores eran gran cosa para las mesoneras, aunque venían de más lejos. Toda era gente dura que no pedía más que vino y pagaba lo justo y traía los huesos hechos a no pedir camas ni melindres. Alfanhuí se tropezó a menudo con estos tropeles que venían, a lo mejor, con dos borricos para cuatro. Eran hombres enjutos y pequeños que traían su hoces atadas a las alforjas y sus ropas oscuras y sus camisas blancas y alegres.

Alfanhuí no había visto nada tan libre, ni tan limpio como las camisas blancas de los segadores, con sus cuellos desabrochados como la pobreza, con sus mangas infladas de viento sobre los brazos vellosos, desmedrados. 

¡Aquellas camisas blancas y la mirada triste y sufrida de los que siegan los campos de nadie!

Eran los siervos y los señores del ancho verano."








lunes, 5 de noviembre de 2012

ANDRES TRAPIELLO SABE A DONDE HAY QUE HUIR


ANDRÉS TRAPIELLO nació en Manzaneda de Torío, León, en 1953. Desde 1975 vive en Madrid y desde hace tambien varios años posee en Extremadura, cerca del pueblo cacereño de  Madroñera, una casa de campo, Las Viñas. 

Poeta y escritor de novelas es también  autor de unos libros de diarios, novela en marcha los califica él, denominados genéricamente Salón de pasos  perdidos, que se han venido  publicando, a razón de uno por año. El último publicado en el  2011, Apenas sensitivo, hace el tomo número diecisiete.

Su última novela recién publicada es Ayer no más y su último libro de poesía: Segunda oscuridad.

Cuando se publicó la novena entrega de su Salón de pasos perdidos:  Do fuir, apareció en la solapa el siguiente texto: 

"EL pintor Pancho Ortuño tenía, hace años, una pequeña rehala de beagles y perros de muy variada estirpe venatoria. Cuando quería adiestrarlos se los llevaba al campo y allí, en una dehesa cercana al pueblo extremeño de Monroy, los soltaba durante todo el día, desde el amanecer hasta el crepúsculo. Los perros, por instinto, en cuanto encontraban un rastro, se lanzaban con entusiasta algarabía en pos de él, y no era en absoluto infrecuente que a veces se perdieran de vista durante dos o tres horas en lances que no siempre coronaban con éxito. Su dueño, guiado únicamente por una ladra cada vez más desvanecida, se limitaba entonces a seguir su jauría a distancia, distraído por los amenos y filosóficos panoramas de la naturaleza. Cuando llegaba el momento de recogerse, hacía sonar el cuerno de caza. En la soledad misteriosa de aquellos encinares, tan profundo y melancólico halalí parecía perderse no sólo en la lejanía, sino en el medievo. Acudían disciplinados los sabuesos, se reposaban en el furgón y el cuerno de caza volvía a su bien talabarteada funda de cordobán. Era un cuerno de res en el que Pancho Ortuño, -con extraordinaria minucia, había grabado a fuego una estampa conmovedora. Se veía, en medio de una pradera, a una liebre con las manos levantadas y las orejas tiesas, atenta y advertida, y debajo esta leyenda: 'Do fuir'; dónde huir, palabras con las que manifestaron su desesperación y su congoja los enemigos de Gaston de Foix, el belicoso duque de Nemours, lanzado contra ellos en una codiciosa cuanto insensata persecución tras la batalla de Ravena en la que les acababa de derrotar. La literatura es un extraño viaje, y el que realizó ese epígrafe, desde aquel 11 de abril de 1512 hasta un cuerno de caza de hacia 1980, está lleno de la irrefutable poesía que ha unido para siempre el nombre de un capitán legendario, muerto a la edad de veintitrés años justamente en esa su más sonada victoria, y una liebre que mira el porvenir incierto desde su carpe diem".



Y se puede pensar como Andrés Trapiello, que Monroy no es un mal lugar donde huir, donde apreciar la misteriosa soledad de los encinares y donde distraerse con los amenos y filosóficos panoramas de la naturaleza que lo circundan.

Enlace sobre este mismo tema publicado en el blog monroyegos 

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